Anónimo
Hoy pase todo el día con mi hermano y mejor amigo del alma, Mario, es de esas personas que cuando estas triste, en lugar de hostigar preguntando que tienes y forzarte a que lo digas, se limita a abrazarte y preguntar que es lo que necesitas en esos momentos, un hombro para llorar o un psicólogo que te ayude a desahogar la tristeza que llevas dentro. Pero no hablaré de él por completo en estos momentos, nunca terminaría (digo, 8 años no se cuentan así de fácil), de lo que si hablaré es de lo que aprendí o mejor dicho logre entender hoy (y me sentí como colegiala de nuevo, con mi uniforme y todo).
Para empezar, el buen Morbius está escribiendo un libro, el cual yo me ofrecí a pasar a la computadora para distraer un poco mi mente de aquel sentimiento que ronda mi existencia desde hace exactamente 10 días (y como creo que la mayoría sabe perfectamente bien cual es, no creo necesario el tener que mencionarlo), algo de lo que estoy segura es de que el si es un escritor, no como yo jaja, en fin, basándome en lo que me explico él y lo que leí hace rato llegué a varias conclusiones o ideas, como las prefieran llamar.
La primera es que si no nos conocemos a nosotros mismos, no podemos conocer a las demás personas, y eso se logra a través de varios análisis a nosotros mismos. Una persona jamás logrará conocer a alguien por completo, solo conocerá lo que esa persona diga o lo que hayan vivido, el pasado bien podrá ser una historia inventada para crear una imagen o reputación, pero también podrá ser una verdad absoluta, eso es algo que sólo la persona que lo vivió sabrá. Por ejemplo, tenemos a equis persona enfrente, le pondremos Paula, los padres de Paula saben como vive, saben que va a la escuela y demás, pero jamás serán capaces de saber como ama, como sufre, como odia; en cambio el novio de Paula sabrá como ama y esas cosas, mas no sabrá más de su vida si es que ella no decide revelarlo.
La segunda es que todos manipulamos a la gente a nuestro alrededor para lograr lo que queremos, algunos son más cínicos que otros, yo prefiero no catalogarme en ninguna categoría, pero de esto no hablaré mucho, así que tendrán que conformarse con el simple argumento.
La tercera es que somos y punto, la frase “soy yo mism@ en tal lugar o tal ambiente” está mal dicha, si una persona es seria en la escuela, pero social en alguna fiesta no deja de ser el o ella misma, es como es, san se acabó.
La cuarta y creo que la mas dolorosa, es que hay que pensar bien en lo que hacemos, basándonos claro en la tercera ley de Newton; el dice que a cada acción corresponde una reacción, lo cual es completamente cierto, el problema radica en si estamos preparados a cualquiera que fuera la reacción, que nos coloca en otro dilema, ser o no ser, cuyas palabras pueden ser sustituidas por otras y tendría el mismo significado: Hacerlo o no hacerlo, si se hace que conlleva después y si no, que hacer con lo mismo.
Ahora voy a una parte más dolorosa aun, aplicarlo a mi vida personal.
El 29 de mayo surgió un dilema, un amigo me hizo una pregunta que debí haberle hecho a ESA persona: ¿Y tu crees que eso se puede llamar relación? (se que no es lo que puse anteriormente, pero para variar fue el miedo el que actuó, impidiéndome poner la pregunta original). El dilema se presentó más tarde en la noche, por un lado mi pepe grillo interno me decía que le hiciera la pregunta, por otro lado mi yo cobarde me decía que no lo hiciera, muchas cosas podían pasar, existía la probabilidad de que todo terminara, por otro lado existía la probabilidad de que pudiéramos arreglar eso, en fin; el problema se presentó después, cuando me dijo que había leído mi blog, el me plateó la misma pregunta dejándome helada, por algún motivo no pude defender mi argumento como lo hice ese día en mi casa, simplemente me paralicé dejando que el dijera todo, ese día concluyó de manera catastrófica, se arruinó su cumpleaños, terminó una historia de amor de lo mas bella, y demás.
Se suponía que hoy lo vería, la verdad sigo sin saber por qué le marqué, se que moría de ganas de verlo, aunque no se si el sienta lo mismo, de hecho la imagen que llega a mi mente es la de los dos sentados en una mesa de la terraza gracias a mi vicio, callados sin saber que decir.
Por algún motivo me canceló, de hecho, de no haber puesto mi celular en modo de silencio probablemente habría escuchado cuando me marcó y sabría en estos momentos el verdadero motivo, pero por el momento tendré que conformarme con que algo surgió y se le complicó asistir. No voy a negar que si bajo un poco mi ánimo al saber que no lo vería, pero por otro lado, ahora que lo pienso, de cierta forma estuvo mejor, la verdad no sabía que iba a decir, cómo actuar, si realmente estoy lista para verlo sin ponerme a llorar y mucho menos a lo que quería llegar con ese encuentro, porque siendo honesta, el pretexto de recuperar mi libro no deja de ser eso, un simple y estúpido pretexto. De cierta forma como que tenía una ilusión, aunque no sepa explicar bien en que consiste, quería hablar con él de una manera más calmada, saber que fue lo que pasó, por qué el amor no es suficiente para mantener una relación, qué fue lo que pasó entre nosotros y demás preguntas que aun rondan mi mente. Si es cierto que la esperanza es lo último que muere, también puede ser uno de los peores males, pues sólo prolonga el sufrimiento y la incertidumbre, como argumentaba Nietzsche; así que ya no sé si la ilusión que aun habita dentro de mi ser es buena o es realmente lo que termina de consumirme por dentro.
Ahora, si se dan cuenta, acabo de describir lo que pasó por mi mente el día de hoy dándole la vuelta completamente y describiéndolo de una manera filosófica, para así lograr distraerme y evitar sentir eso que doy por hecho que saben y por lo mismo no quiero mencionar…


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